
¿Es posible encontrar un bosque nórdico en el corazón del sureste árido? La respuesta yace oculta en la provincia de Almería, lejos del desierto de Tabernas y las playas volcánicas. Existe una anomalía bioclimática, una isla verde de piedra caliza y silencio donde la nieve perdura y los pinos centenarios arañan el cielo. Bienvenidos al Parque Natural Sierra de María-Los Vélez.
Esta no es una ruta de senderismo convencional; el ascenso al Alto de la Burrica y al Pico María es un peregrinaje hacia la soledad de la alta montaña, un desafío físico y espiritual que te elevará por encima de los 2.000 metros de altitud, donde el único sonido es el viento en los riscos y el vuelo del buitre leonado.
Tabla de Contenidos
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Para entender la magnitud de esta ruta, primero hay que comprender el suelo que pisamos. La Sierra de María no es solo una montaña; es un refugio. Geológicamente, este macizo forma parte de la Cordillera Bética y está compuesto principalmente por rocas calizas y dolomías del Mesozoico. Esta composición, sumada a la altitud, crea un paisaje kárstico espectacular de acantilados verticales y simas profundas que actúan como esponjas gigantes.
La orientación geográfica es la clave de su magia. La vertiente norte, conocida como la «Umbría», recibe una radiación solar reducida. Esto permite que la nieve y la lluvia se conserven en el suelo mucho más tiempo que en las áridas laderas sur, generando bosques densos y húmedos que contrastan radicalmente con el entorno xerófilo de Almería.
Es aquí, en este corredor de preservación biológica, donde comienza nuestra aventura hacia lo más alto: el techo de la comarca de Los Vélez.

El ascenso a la Burrica y al Vértice Geodésico María no es un paseo dominical; es una ruta de alta montaña que requiere preparación y respeto por el entorno.
Ficha Técnica del Desafío
Estás a punto de entrar en una Zona de Reserva (A), el nivel máximo de protección ambiental. Para acceder a las cumbres (Pico María o Alto de la Burrica) es obligatorio solicitar autorización a la dirección del Parque Natural o a la Delegación Territorial de Medio Ambiente.
¿Por qué tanta restricción? Para proteger el suelo de la erosión masiva y, sobre todo, para no perturbar a las grandes rapaces que anidan en los riscos verticales. El silencio aquí no es un lujo, es una necesidad ecológica.

Nuestra travesía comienza en la Ermita de la Virgen de la Cabeza, situada a unos 1.360 metros de altitud. Este santuario barroco del siglo XVIII no está aquí por casualidad. Se construyó junto a un manantial que surge de la filtración kárstica de la montaña, ofreciendo lo que los lugareños llaman «la mejor agua de la Sierra de María».
Antes de ajustar las botas, dedica un momento a observar la arquitectura de «barroco popular» que fusiona la piedra local con motivos religiosos. Aquí, la historia de los Marqueses de Los Vélez se entrelaza con la leyenda; se dice que la imagen de la Virgen fue traída por Luis Fajardo en memoria de su esposa. Llena tu cantimplora en la fuente; la necesitarás.

Apenas a 300 metros de la ermita, nos adentramos en el Jardín Botánico Umbría de la Virgen. No esperes un jardín urbano. Este es un espacio de 42 hectáreas diseñado para conservar la flora de Almería y Granada, dividiéndose en zonas de huertos tradicionales y un «jardín in situ» donde el bosque se muestra en su estado salvaje.
Tomaremos la «Senda Alta», un itinerario interpretativo que sirve de calentamiento. Aquí aprenderás a leer el bosque antes de conquistarlo. Observa los pinos; son la brújula biológica de la sierra:
• En las cotas bajas verás el Pino Carrasco (Pinus halepensis), con sus piñas pedunculadas (con «rabito»).
• Conforme ganamos altura, aparecerá el Pino Salgareño o Laricio (Pinus nigra), el señor del frío, cuyas piñas se sientan directamente sobre la rama.
Este tramo es un deleite sensorial: el aroma de las plantas aromáticas y la densidad del encinar (Quercus rotundifolia) crean un túnel verde que nos protege del sol.

Al salir del perímetro del Jardín Botánico (recuerda avisar si vas a cruzar o bordear), la ruta cambia de carácter. Nos enfrentamos a la ladera real. El camino comienza a ascender en un continuo zig-zag diseñado históricamente para suavizar la pendiente, aunque el paso del tiempo y la falta de uso han deteriorado algunos tramos, dejando piedra suelta y terreno resbaladizo.
A medida que subimos hacia la cota 1.700, el bosque se aclara. Estamos entrando en el dominio de la alta montaña. El esfuerzo físico se hace notar, pero la recompensa es inmediata al llegar al Collado de Portalchico, a 1.880 metros.
Este collado es una ventana al mundo. Es un paso estratégico que ofrece una panorámica dual: al norte, las llanuras cerealistas y los colores ocres; al sur, el valle profundo y boscoso. Es el lugar perfecto para recuperar el aliento y prepararse para el asalto final.

Desde Portalchico, el sendero definido desaparece. Entramos en terreno de «campo a través», guiados por hitos de piedra (cairns) y la intuición montañera. Caminamos por la «cuerda» de la sierra, la cresta que separa los abismos.
Aquí, la vegetación arbórea se rinde. El suelo es un pedregal de caliza grisácea donde solo sobreviven los especialistas: los piornos azules (Erinacea anthyllis) con sus formas de cojín para resistir el viento, y la vella espinosa, armaduras vegetales contra el frío y los herbívoros.
Finalmente, alcanzamos el Alto de la Burrica (2.041 m), una meseta de altura que precede al punto más alto. Estás caminando sobre el techo de Almería. La sensación de aislamiento es total. No hay carreteras, no hay ruido urbano, solo la inmensidad del Surco Intrabético, esa gran depresión geográfica que ha servido de paso a civilizaciones durante milenios.
A escasos metros, tras superar una subcima, llegarás al Vértice Geodésico María (2.045 m). Si el día es claro, la vista abarca desde Sierra María hasta la propia Sagra y los Montes murcianos. La vista es sin duda, espectacular.

Mientras descansas en la cumbre, mira al cielo. Estás en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Es muy probable que veas buitres leonados (Gyps fulvus) aprovechando las corrientes térmicas que generan las paredes verticales de caliza. Pasan tan cerca que casi puedes escuchar el corte del aire en sus alas. También es territorio del águila real y el halcón peregrino, los dueños de los acantilados.
A tus pies, si miras con atención entre las grietas, podrías encontrar joyas botánicas que no existen en ningún otro lugar del mundo. La Centaurea mariana (Árnica de María) es un endemismo exclusivo de estas cumbres. Y si tienes suerte, verás volar a la Parnassius apollo mariae, una mariposa endémica de alta montaña, reliquia de épocas glaciares, que encuentra en esta «isla» su último refugio.

El regreso se recomienda por el mismo camino para evitar zonas de alta peligrosidad y erosión. El descenso nos permite apreciar con otra luz el Puntal del Morral y la inmensidad del pinar.
Pero la experiencia no termina al quitarse las botas. Estás en la Comarca de Los Vélez, una tierra donde la historia humana es tan antigua como el propio bosque.
• Vélez-Blanco: A pocos kilómetros, el imponente Castillo de los Vélez domina el paisaje. Una joya del Renacimiento español que merece una visita obligada para entender el poder señorial que gestionó estos bosques durante siglos.
• Cueva de los Letreros: Cerca de allí, el abrigo rocoso que guarda el Indalo, la pintura rupestre neolítica que se ha convertido en el símbolo de toda la provincia de Almería.

Subir a la Burrica no es conquistar una cima; es reconquistar tu propio silencio. En un mundo saturado de notificaciones y urgencias, la Sierra de María ofrece un minimalismo radical: piedra, viento, pino y cielo.
Aquí arriba, las preocupaciones se disuelven. La dureza del ascenso purifica. Es un recordatorio de que la belleza más profunda no necesita adornos, solo presencia. Esta ruta es una invitación a practicar el «slow travel», a no dejar rastro, y a llevarse solo la sensación del aire frío en los pulmones.

• Mejor Época: Primavera y otoño son ideales. En invierno, la nieve es frecuente y transforma el paisaje en un escenario alpino, pero requiere equipo adecuado (crampones/piolets si hay hielo). El verano es seco, pero la altitud mitiga el calor; aun así, madruga mucho.
• Agua: No hay fuentes en el recorrido de ascenso. La última oportunidad es la fuente de la Ermita.
• Equipo: Botas de montaña (el terreno es muy pedregoso), bastones para el zig-zag, protección solar alta (la radiación en altura es fuerte) y cortavientos.
• Respeto: No arranques flores ni plantas aromáticas; muchas son especies protegidas o en peligro de extinción.

Después de conquistar las cumbres de la Sierra de María, tu cuerpo pedirá descanso y tu mente querrá prolongar esa sensación de paz absoluta. No rompas la magia volviendo al ruido de la ciudad.
En El Sueño de María, entendemos que el verdadero lujo es el espacio, el silencio y la conexión con la tierra.
Disponemos de casas rurales y cortijos situados estratégicamente en el corazón del Parque Natural Sierra de María-Los Vélez. Nuestros alojamientos están diseñados bajo una filosofía emocional y minimalista: espacios limpios, materiales nobles y una atmósfera que invita a la desconexión total.
Imagina despertar con vistas a la montaña que acabas de subir, rodeado de almendros y con el único sonido de la naturaleza. Ya sea para una escapada romántica, un retiro creativo o un descanso familiar, tenemos el rincón perfecto para ti.
Haz que la experiencia perdure.
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El Sueño de María
C/ de los Mártires de Turón, 7, 04838 María, Almería
Ana – 679 16 74 43
Santi – 679 16 74 43
holaelsuenodemaria@gmail.com
El Sueño de María
C/ de los Mártires de Turón, 7, 04838 María, Almería, España
Ana: 601 46 08 47
Santi: 679 16 74 43
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